sábado, 3 de mayo de 2014

OLYMPIA: LA VENUS DE CARNE Y HUESO

Compartimos este breve análisis de la famosa obra de Manet: Olympia.
Por 
Cueller Alemán, Katherin y Espinoza Goycochea, Patricio.


Olympia: la Venus de carne y hueso
Para el análisis del cuadro “Olympia” (Édouard Manet. Francia 1863) proponemos una exposición de la combinación de dos enfoques: el trabajado en clase de Roland Barthes, la denotación y connotación; y el aporte sobre pre-iconografía e iconología/iconografía, de Erwin Panofsky. Los cuales se ocuparan de la significación natural y de la convencional, respectivamente.














    
Nivel denotativo (Descripción pre-iconográfica):


      Mujer caucásica desnuda.
      Orquídea rosada en la cabeza, collar negro, pulsera dorada y pantuflas de tacón.
      Diván, almohadas y sábanas, blancas.
      Gato negro.
      Ramo de flores.
      Mujer afro descendiente con vestido largo.
      Cortinas verdes oscuro.



Nivel connotativo (iconografía/iconología):
Nuestra tesis es la siguiente: “Olympia” es una prostituta. Lo cual demostraremos descifrando la connotación del cuadro y usando los conceptos de comunicación no verbal: kinesis, apariencia y uso de artefactos.
La connotación del nombre “Olympia”: este nombre, el en siglo XIX, era muy común entre las prostitutas parisinas.
En primer lugar analizaremos desde un enfoque kinésico. La mujer desnuda recostada en el diván, ha sido representada como se ha representado, tradicionalmente, a las “Venus” en el arte. Sin embargo, ella, mira directamente al espectador, por lo cual su mirada resulta incitante, sexual. Su postura abierta se despoja de todo pudor, está exhibiéndose, pero al cubrirse los genitales nos coloca en posición de clientes, haciéndonos saber que no hemos pagado ni para verla, ni por sus servicios. Por otro lado, tenemos a la sirvienta la cual parece moverse hacia Olympia como entregándole el ramo de flores, en actitud sumisa. Y, por último, tenemos al gato negro, que simboliza a menudo la ambigüedad y la inquietud, estando implicado en relaciones o situaciones promiscuas o veladamente eróticas, esto se resalta al tener el lomo levantado como símbolo de prostitución.
En segundo lugar, tenemos la apariencia física de nuestros personajes. Olympia es de piel clara, muestra rasgos étnicos europeos, es delgada y poco voluptuosa para los estándares de la época, por lo tanto, su cuerpo representa a una joven y no a una mujer. Está apariencia le causó problemas a Manet, debido a que en aquella época tal grado de sexualidad solo era admitido si se estaba representaba a una divinidad como Venus, y no a una buscona. Por el contrario, la sirvienta afrodesendiente, es un clásico de la “belle époque”, refleja el apogeo de la Francia decimonónica, colonialista e imperialista.
Otra forma en la que comunican los personajes del cuadro es mediante el uso de artefactos. En primer lugar, la orquídea entre los cabellos es una referencia al sexo, pues se creía que tal flor poseía poderes afrodisíacos. De hecho, el nombre de la orquídea posee etimología sexual. Además, la cinta de satén negro alrededor del cuello era típica de las prostitutas de la época. Así mismo, Olympia calza una sola pantufla, esto en las pinturas alegóricas ha sido usado como señal de inocencia pérdida y causa un efecto voyerista en el espectador. Otro simbolismo es el ramo de flores, que era el típico regalo que los clientes ofrecían a las meretrices de clase alta. Finalmente, que los colores del ramo estén pintados a “pincelazos”, es una clara alusión hacia el movimiento expresionista, al cual Manet pertenecía.
“El pintor piensa en formas y colores. La intención no es reconstruir un hecho anecdótico, sino construir un hecho pictórico” (Wolfe: 1975) Es el espectador quien se encarga de  interpretar la alegoría. Y en ese momento “Olympia” ocupa su papel como prostituta de lujo.

BIBLIOGRAFIA
§  PANOFSKY, Erwin. “El significado en las artes visuales”. Madrid: Editorial Alianza, 1980.
§  WOLFE, Tom. “La palabra pintada”. Editorial Anagrama, 1975. Pp 12.



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